día 5...
Chaitén, Villa Santa Lucía

Pasé la noche en la casa del amigo (a estas alturas, amigo), que me ofreció un espacio en su morada. Su casa era muy singular, de pura madera aglomerada, pelada. El vivía solo, ahí. Era técnico de una compañia telefónica, y trabajaba en la zona cableando zonas rurales. Desperté como a las 10am, y tomamos desayuno. Y él me dice que conocía un tipo que arreglaba bicicletas, en Chaitén... y se ofrece a llevarme. El lugar quedaba a unos 8 kilómetros de la ciudad, en la misma carretera por la que había pasado el día anterior. Y ahí llegamos, donde estaba la ferretería de Patricio Jorquera, quien nos recibió. El tipo vivía en una casa de campo, rodeado de patos y gallinas, y tenía su ferretería en el camino. Y además, sabía arreglar bicicletas!! Y puso manos a la obra.

La bicicleta estaba totalmente fuera de servicio, con la rueda trasera desarmada, y la pieza que sujeta los piñones, quebrada. Y me dice: "deja ver si tengo el repuesto"... y si, lo tenía. Me muestra algo que no sabía si serviría, pero tenía toda la cara que sí. Y luego de una media hora arreglando la cleta, la deja lista y reparada. Uff, yo, feliz de la vida. Y así, partimos para seguir la ruta. Yo no estaba dispuesto a repetir el camino que había hecho el día anterior, menos volver a subir la cuesta Moraga. Así que me ubiqué a un costado de la carretera a hacer dedo. Y al cabo de una media hora, consigo transporte: una camioneta. Y ahí me tocó volver a recorrer el camino del día anterior... el puente colgante, el ventisquero, la cuesta Moraga. Hasta que llegamos a la cima del último cerro de la cuesta, y ahí me dejaron.

Ahora retomaba la ruta que había sido abruptamente interrumpida. Comenzamos bajando despacito, porque el camino era malo. Este era un tramo corto, y abajo estaba Villa Santa Lucía. Este era un pueblo de unos cientos de habitantes, tenía sus casitas, uno que otro almacén, y hasta una iglesia. Ahí me detuve, y pasé a comprar algo de comida.

Siguiendo el camino, me encontré con los trabajos de pavimentación: habían ene tramos de pavimento recién hecho, o lugares donde estaban en plena asfaltación. Esto hacía más agradable el camino, a ratos. Y al rato, comenzaron nuevamente las subidas... me encontre bordeando unos cerros, un río al un costado, y alrededor, puros bosques. Hasta llegar al límite de la región. Me enncontraba a 307 kilómetros de Coyhaique, mi destino principal en la región. Y a 38 kilómetros de La Junta, mi siguiente parada programada.

El camino se abrió un poco, yo seguía encontrándome con algunas subidas... hasta que pasé el kilómetro 300 de la carretera. Y así, se me hizo de noche... hasta encontrarme con un nuevo puente colgante: el puente Senador Exequiel González M. A un costado, a unos 200 metros, habían unas casas. Yo necesitaba buscar un lugar donde alojar, ya fuera con la carpa o un hostal. Y pasé a preguntar: me indicaron que cruzando el puente había justamente un hostal. Así que pasé para el otro lado, y encontré la Posada Don Elías. Ahí pasé la noche.




0 comentarios

no hay comentarios.



nombre *

e-mail *

web

2 x 4 = *