día 7...
Puyuhuapi, Puerto Cisnes

En Puyuhuapi pasé la noche, en mi carpa, con mi bici a un lado. El día estaba mojado, estaba lloviendo, y estaba muy nublado el ambiente. Desarmé la carpa, y partí con mis cosas a recorrer el pueblo. Primero la costanera, luego la plaza. Finalmente pasé a un local a comer mi desayuno-almuerzo. Y cuando estaba en el local, en eso aparecen y me vuelvo a encontrar con la pareja de ingleses. Ja, vaya sorpresa!! Era la cuarta vez que nos encontrábamos.

Al salir, me puse en campaña de encontrar un lugar donde arreglar mi bicicleta: tenía problemas con los cambios, sólo funcionaban la mitad de los cambios, luego del arreglo del tipo de Chaitén. También tenía problemas con mis alforjas: se habían empezado a rajar, y tuve que buscar algún lugar donde pudieran hacer la reparación de la costura. En el camino pasé a un local de informaciones, donde atendía una chica bien guapa a la que le hice un par de consultas. Luego de un par de horas buscando y buscando, tuve que abortar las dos misiones de arreglos. Me fuí a la plaza, y me instalé con las cosas a tratar de hacer algo. Primero, las alforjas, las logré coser parcialmente con hilo nylon. Y la bicicleta, logré arreglar dos de los cuatro cambios que fallaban. En eso, se me acerca un turista holandés, que me ayuda con el arreglo. Al rato, se acerca un caballero. Con su señora eran un matrimonio que estaban paseando por Puyuhuapi. Y me puse a conversar con ellos: eran de Concepción, y andaban con su casa rodante, recorriendo el sur de Chile.

A continuación retomo mi ruta. Mi próximo hito: el parque Queulat, y la que decían era la peor subida de todo el viaje. Así que seguí mi camino, y luego de algunos kilómetros, al llegar al parque Queulat, decidí hacer dedo para subir el cerro. Ya era tarde, y hubiese llegado muy de noche a la cima del cerro. Y conseguí al instante una camioneta que me llevó. Era un matrimonio joven, de Santiago. En el camino me encontré con varios tramos totalmente destrozados del camino, debido a trabajos de la futura pavimentación que tendría la ruta. Y así, hasta llegar a la cima del cerro, donde me bajé. El paisaje arriba era increíble: rodeado de bosques y cerros por todos lados. A unos metros más arriba había nieve en los cerros. Corría un viento bien fuerte, y hacía frío. Y eran las nueve de la noche y ya estaba comenzando a oscurecer. Me quedé un rato en la cima, tomé y me tomé varias fotos, hasta que comencé el camino de bajada. Fueron varios kilómetros de pura bajada, y yo iba con cuidado de no acelerar demasiado. A medida que avanzaba más de noche se hacía, al punto en que quedé en total oscuridad. El día previo había perdido mi foco delantero, así que tuve que usar una linterna para avanzar. Me la puse en la boca. Y así logré llegar al final del camino de ripio, al final de la bajada, siendo las once de la noche, con oscuridad total. Y llegué al desvío del camino a Puerto Cisnes, que era mi próximo destino, a 30 km de distancia. Y comencé el camino, llevaba 10 km, y al pasar un vehículo hice dedo y me llevaron hacia Puerto Cisnes. Era tarde, y estaba cansado. Y al final, iba a volver a pasar por este camino de vuelta, al día siguiente. Al llegar a Puerto Cisnes, busqué un alojamiento y encontré un hostal, donde pasé la noche.




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