día 12...
Coyhaique

El segundo día en Coyhaique, despertando en el hostal Gladys. Me dediqué a revisar mis artefactos, y a tratar de arreglar el lente de mi cámara. Pero me fué mal, y el lente terminó de morir en mis manos. Oops. Luego, en el desayuno conocí a un ciclista estadounidense. Se llamaba Tommy, de 63 años. Era un tipo muy chistoso y simpático. Nos entendíamos en spanglish: yo le hablaba en inglés, y él en español. La conversa fue muy entretenida. Luego, salí del hostal, y volví a dar vueltas por el centro, y después, me fuí a comprar los pasajes para el transbordo hacia Chile Chico. Luego, fuí a buscar mi bicicleta al taller. Ahora estaba refaccionada, con todos los cambios. Ahí me dijeron que el arreglo de Chaitén había sido hecho con un repuesto inadecuado, que no podía seguir andando así. Yo les dije: "bueno, yo anduve 400 kiilómetros así".

A la tarde, seguí recorriendo la ciudad... foteando por todos lados. Me fuí a la entrada de la ciudad, luego pasé a comer algo (menu: sandwich, en un quiosco). Ya andaba con la cleta, y yo andaba con toda mi ropa en un bolso, en la alforja trasera, para llevarla a lavar. Y en eso, el bolso se me cayó de la bici, y perdí mi ropa. Uff, catástrofe. Luego de darme mil vueltas por el sector donde se me habría caído el bolso, di por perdida la ropa. Y las siguientes dos horas me lo pasé comprando nuevamente ropa, para reponer lo perdido. Hasta que, estando en el empaque de la última tienda, un tipo me dice: "tu perdiste un bolso, denante?"... "emm, sip"... "pues, lo dejé en el quiosquito de comida". Y si!! mi bolso estaba en el quiosco, donde lo había perdido. :) Así que terminé con el doble de ropa. Solución: la ropa que quería lavar, la terminé mandando por encomienda a Santiago, y yo terminé renovando todo mi closet para la segunda mitad del viaje... ja.

Lo siguiente fué volver al hostal, a preparar mis cosas. Con lo de la ropa, tenía todo el equipaje desarmado, así que me pasé harto rato armando nuevamente los bolsos, y ensamblando el equipaje de la bici. En eso, Tommy, el gringo ciclista, apareció y me estuvo ayudando con mis cosas... estuvimos conversando, tomando fotos, echando la talla. Hasta que finalmente partí, ya siendo más de las nueve de la noche. Lo que hice fué primero salir de la ciudad, para adelantar el siguiente tramo: el camino hacia Puerto Ibañez. Así que continué mi ruta, saliendo de Coyhaique, a las diez de la noche... y anduve durante tres horas, hasta la 1:30, donde me detuve en un lugar, e instalé mi carpa.




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