día 16...
Bahía Murta

El despertar fue agradable. El día se encontraba prácticamente despejado, y cuando miro a mi alrededor, me encuentro rodeado de vacas que recién se estaban levantando. Lo primero que hice, fue devolverme un par de kilómetros, con la bici, para poder fotografiar unos paisajes que había visto el día anterior, que no había podido fotear porque ya era de noche. Y ahí me encuentro cos dos ciclistas: una pareja de españoles. Se llamaban Montse y Francesc. Españoles cuarentones, delgados, pura fibra. Conversamos un rato, y luego seguimos nuestra ruta. Yo llego al punto que quería llegar y hago mis fotografías. Y me devuelvo para seguir la ruta. Al pasar por el paradero nuevamente, dejo un mensaje para la posteridad.

Y sigo mi camino... rodeado de cerros, cursos de agua, y el largo camino de ripio sobre el que andábamos. En el camino me topo con una pareja de suizos, que estaban en su hora de colación. Más adelante, me vuelvo a topar con el brasileño. Y nos pusimos a hacer la ruta juntos por unos kilómetros. Hasta que el tipo se anduvo molestando porque yo andaba muy cerca de él, y me pidió que me alejara, que mantuviera distancia. En resumen, le dieron los monos. El paisaje tenía hartas singularidades. En eso, a eso de las 14 hrs, nos topamos cuatro grupos de ciclistas, que nos quedamos un rato conversando en el camino: el brasileño, una pareja de brasileños que venían en sentido contrario, una pareja de chicos chilenos, y yo. Y yo, seguí la ruta con los chilenos.

Las siguientes horas, la ruta fué en companía. Ellos iban algo más lento que yo, y nos tocó una cuesta grandota, subiendo por los bordes de un cerro, en medio de unos bosques. En general, las subidas las podía llevar mejor yo. Quizás por al experiencia de las decenas de subidas que llevaba en el cuerpo. Fué entrete compartir la ruta durante unas 4 horas, incluído lo de detenernos a comer algo. Hasta que en un punto decidí apartarme, y seguir a una velocidad mayor, alejándome de ellos. Era el último tramo antes de llegar al siguiente pueblo: Bahía Murta.

Luego de otras 4 horas, llegué a una zona "urbana": la entrada a Bahía Murta. De ahí sólo quedaban 4 kilómetros para llegar al pueblo. Pero... no pensé que me encontraría con el peor ripo de todo el viaje!! Me demoré una hora en avanzar ese tramo, fue espantoso. Era imposible andar arriba de la bici, y la única opción fue caminar con la bici a un lado. Hasta que llegué al pueblo, y me puse a buscar un hostal, donde finalmente me quedé a dormir.




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