día 18...
Puerto Río Tranquilo, Puerto Bertrand, Cochrane

Despertando en el hostal de Río Tranquilo, con los chicos chilenos y también, el brasileño que había conocido en el camino, Alexander. Conversamos un rato al desayuno, y me contaba que llevaba 40 mil kilómetros recorridos por el mundo. A eso de las once, comencé mi recorrido para seguir al sur. La ruta no era muy buena, íba bordeando el lago Carrera, la vegetación era fundamentalmente arbustos. Hasta que tuve que detenerme: se me había desalineado la rueda de la bicicleta. Y me puse a tratar de arreglarlo, pero no recordaba la técnica de tensar y soltar los rayos. Estaba en eso, cuando un vehículo se detiene: era un turista suizo que me ofreció su ayuda. Y sabía. Así que salvé de la situación con la ayuda del amigo europeo.

Según mi plan de ruta, debía llegar ese día hasta Cochrane, pero íbamos algo atrasados. El camino era de paisaje abierto, con los cerros a lo lejos. A ratos bordeando el lago, a ratos por praderas llenas de arbustos. Pasamos por el lago Leones, hasta encontrarme con el tercer puente colgante del camino: el puente General Carrera, donde ocurre el desague del lago Carrera, hacia el lago Bertrand. Luego vino Bahía Catalina, y el lago Negro. En eso, me cruzo con un par de chicas, mochileras judías, las saludo y les tomo una foto. Hasta llegar al punto de bifurcación, donde nace el camino a Chile Chico [122 km]. Puerto Bertrand a 18 km y Cochrane a 68 km. Hasta que, al pasar un camión, hago nuevamente dedo y pido que me lleven hasta Cochrane, unos 60 kilómetros de ruta. Paso por Puerto Bertrand, y luego me encuentro con el río Baker. El resto del paisaje es de altura, bordeando el río, y enfrentando una cuesta grandota. Los amigos del camión eran muy simpáticos, y me fuí el resto del tramo foteando todo a mi alrededor.

Hasta que llegamos a Cochrane, me dejaron en la entrada de la ciudad. Al llegar, me di unas vueltas para conocer. En el camino me encontré de entrada con otra chica, del lugar, que aproveché para preguntarle algunas cosas, y aproveché de fotear. Qué mejor recepción. Y así, recorrí Cochrane hasta que se oscureció. Entonces volví a la plaza principal, y pasé al cajero automático, al fin. Llevaba días sin poder localizar un redbanc. Y luego, me puse a buscar un hostal donde dormir. Visité un lugar, pero me quedé con el segundo lugar que encontré, y ahí pasé la noche.




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