día 20...
Caleta Tortel

Desperté tempranito, a las 6 de la mañana, con una lluvia fuerte a mi alrededor. Si bien estaba bajo techo, el salpicado del agua que caía a mi lado hizo que se me mojara parte del saco de dormir. Y me puse a esperar que bajara la lluvia, mientras arreglaba mis cosas y tomaba desayuno. Tuve que armar todo para la lluvia, protegiendo el equipaje, y protegiendo el ciclocomputador. Hasta que partí, a eso de las 9am.

Era mi primer día con lluvia verdadera, y resultaba bastante desagradable para transitar. Hasta que ocurrió algo inesperado: mi cámara nueva, la que había comprado en Coyhaique, se taimó, se echó a perder, ya que no prendió más. Uff. Tuve que empezar a tomar fotos con el celular que había comprado, más la cámara Nikon con un lente de focal fija. Y seguí mi camino, pero me dí cuenta que mi ropa "impermeable" no era tal, ya que se estaba pasando todo por la lluvia. Ya iba bastante mojado, hasta que me encontré con una casa donde pedí que me dejaran pasar para cambiarme de ropa. Ahora me sentía un poco mejor. Y me puse la ropa impermeable que había comprado en Puyuhuapi.

El día estaba muy lluvioso, y hacía frío. Con la ropa nueva pensé que andaría mejor. Pero la humedad se pasó igual. A esas alturas estaba muerto de frío, y sobre todo, con las manos prácticamente congeladas, por la humedad en los guantes, por el frío ambiente, y por el hecho de que se me enfriaban aún más por llevarlas en el manubrio contra el viento. La situación era compleja, y me estaba costando seguir. Hasta que llegué al hito del kilómetro 1000. Y ahí me detuve. Estuve cerca de una hora parado, porque simplemente no podía seguir. Para colmo de males, se me había mojado la caja de fósforos, y había perdido el encendedor, por lo que me era imposible tomarme algún líquido caliente. Quería pedir ayuda, pero en toda una hora pasaron apenas tres vehículos. La cosa estaba fea. Pero bueno, me tuve que hacer los ánimos para seguir.

Avanzando apenas, a estas alturas tenía las manos congeladas. Me dolían por el hielo que se había formado, y era imposible calentarlas. Ahora me encontré con el lago Vargas, y encontré un paradero donde me traté de refugiar. Pero todo estaba mojado a mi alrededor. Estuve una hora y media ahí, hasta que me animé a seguir. Pero iba apenas... así que me propuse ubicar una casa y pedir ayuda. Ya eran las siete de la tarde, cuando diviso una camioneta saliendo de una casa. La camioneta se detiene, y me espera. Cuando lo alcanzo me vió como iba y no hizo falta pedirle que me llevara. Y me llevó a Caleta Tortel.

Ahora el paisaje cambiaba... del ambiente árido anterior, a un paisaje con muchos árboles, y mucha humedad. A un costado del río Baker. El tipo que me llevaba era del lugar, y en un momento ocurre un episodio bien singular: se detiene y se pone a gritar para el otro lado del río, a unos 100m de distancia. Del otro lado le contestaban. Y me comenta que ese método era mejor que andar con celular. Luego, más adelante se vuelve a detener, y recibe a alguien que venía del otro lado del río, en bote. Y seguimos luego el rumbo hacia Tortel. Ya en el último tramo, saliendo de la carretera austral, la lluvia no paraba. Hasta que llegamos a Caleta Tortel, y me dejan en la entrada del pueblo. Ya eran las 20:30 hrs. Y me pongo a buscar donde quedarme. Como el pueblo no tiene calles, no había opción de entrar con la bicicleta más allá de la entrada. Y con ayuda de gente del lugar, encontré rápidamente un hostal donde quedarme. Y ahí aproveché de secar toda mi ropa, a punta de salamandra.




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