día 23...
Villa O'higgins

Al fin en Villa O'higgins, desperté en mi carpa. Me tomé un par de horas para tomar desayuno y revisar y organizar bien mis cosas. Y me fuí a dar vueltas por la ciudad. Luego, al mediodía, pasé a almorzar a un local, donde la chica que atendía era muy simpática. Luego, fuí a la entrada de Villa O'higgins a hacer unas fotos. Después, me ubiqué en un hostal y dejé parte de mis cosas ahí. El lugar era mágico, toda una ciudad que vive totalmente aislada del resto del país. De hecho, hasta hace 15 años atrás no había como llegar por tierra, sólo se podía llegar en avión a la ciudad. Otra cosa notable: tenían Wi-Fi gratis en gran parte de la ciudad, como una forma de compensar el aislamiento del lugar.

Luego de haber recorrido todo Villa O'higgins, armé mi bicicleta con todo nuevamente, y partí hacia el último hito de mi viaje: el cartel de fin de carretera austral, al borde del lago O'higgins. El paisaje por acá era siempre bordeando el río Mayer, que cada vez se hacía más ancho, hasta convertirse en el lago O'higgins. Estábamos al lado de la frontera con Argentina. Y luego de 7 kilómetros, nos encontramos con el pequeño embarcadero, donde está el cartel. Y nos instalamos ahí para hacer la foto oficial y final del viaje. El odómetro indicaba 1.218 kilómetros recorridos. Con esto se daba por terminado el viaje... misión cumplida!!. :)

Desde ahí, traté de buscar un lugar donde pudiera tomar mejores tomas del sector, y me metí a pié por un sendero que subía por el cerro. Pero después me anduve perdiendo y no pude seguir más arriba. Finalmente, tuve que abortar la misión, y devolverme donde mi bici. Ya eran las nueve de la tarde, aún de día, e iniciamos el camino de vuelta. En el camino, me encontré con un chileno viajero, que andaba en su motocicleta, y estaba en el último tramo de un viaje de 10 meses, desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Luego, en Villa O'higgins aproveché de ir al último lugar por visitar: el cerro con el mirador principal, antes que se oscureciera. Y logré hacer las últimas tomas de la ciudad, mientras se anochecía. Y también, grabé un video testimonio de mi aventura, desde el mirador. Finalmente, volví al hostal, y me encontré con que se había cortado la luz. Así que yo tomé mis cosas y me fuí a otro hostal, el "hospedaje Glaciares". Ahí pregunto si tenían alojamiento, y me reciben con los brazos abiertos por ser chileno. Y ahí me quedé.




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